abril 6, 2026

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DESDE LA ETERNIDAD TE AMÉ

Si afinas bien los oídos del alma

escucharas la voz de Dios que te dice:

No tengas miedo a nada, ni a nadie,

mi gracia divina siempre te bendice.

Yo soy tu Dios que te cuida con esmero,

tomado de la mano te llevo por la vida.

Confía en mí, pues soy tu Padre y amigo,

mi corazón amoroso nunca te olvida.

Con amor eterno te he amado, hijo mío:

Antes que el tiempo se pusiera a andar,

antes que el mundo fuera creado,

con mucha ilusión te pude soñar.

Ni el viento que cruza con tanta furia,

ni el rugido feroz de las olas del mar,

podrán quebrantar mi eterna promesa:

Hijo mío, nunca te voy a abandonar.

Si caes en el abismo más profundo,

Te rescataré con mi poderoso brazo.

Si la sombra de la tristeza te alcanza,

te consolaré con un fuerte abrazo.

No temas, hijo mío. Por favor no temas.

En cada momento siempre estoy contigo.

Nunca desconfíes de mi amor compasivo.

Ten siempre que soy tu Padre y amigo.

EL VERDADERO SENTIDO DE SEMANA SANTA

A veces, el humor logra decir verdades profundas. Hay un chiste que cuenta que una esposa le pregunta a su marido: “¿Cómo vas a pasar tu Semana Santa?” Él responde: “Como Jesús: voy a desaparecer el viernes y reaparecer el domingo”. Ella, sin quedarse atrás, le dice: “Ah, ¿sí? Pues yo la voy a pasar como Judas”. ¿Cómo Judas? ¿Cómo así?, le interpela. “traicionándote”, responde ella

El chiste nos hace reír, pero también nos hace pensar. Porque, de alguna manera, refleja lo que muchas veces sucede en nuestra vida. La Semana Santa, que debería ser un tiempo de recogimiento, de fe, de silencio interior y de contemplar el amor de Cristo en la cruz, termina convirtiéndose en otra cosa. Para muchos, ya no es “Semana Santa”, sino “Semana de descanso”, “Semana de viaje” o incluso, como algunos dicen con ironía, “Semana tranca”.

No se trata de que esté mal descansar o compartir con la familia. El problema es cuando perdemos el sentido. Cuando dejamos de lado lo esencial. Cuando Cristo pasa a un segundo plano, o peor aún, desaparece completamente de estos días que precisamente existen por Él.

El chiste lo dice de forma sencilla: “desaparecer el viernes y reaparecer el domingo”. Y quizá así vivimos nosotros: ausentes del momento más profundo, el sacrificio, la entrega, el amor llevado hasta el extremo… y presentes solo para lo superficial o lo conveniente.

La Semana Santa es una invitación a detenernos. A mirar la cruz no como un símbolo lejano, sino como una prueba concreta de amor. A preguntarnos si, en nuestra vida cotidiana, también traicionamos —como Judas— cuando olvidamos, cuando negamos, cuando elegimos lo fácil sobre lo correcto.

Tal vez esta Semana Santa no se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de vivir con más conciencia lo esencial: un momento de oración, una lectura del Evangelio, una participación más profunda, un acto de reconciliación, un gesto de amor.

Porque al final, más que desaparecer o traicionar, estamos llamados a acompañar. A estar presentes. A no olvidar.

Y quizá, si logramos eso, la Semana Santa deje de ser solo un feriado… y vuelva a ser lo que realmente es: un encuentro con el amor que lo cambia todo.

Taller a voceros fortalece la comunicación institucional

Los días 24, 25 y 26 de marzo, en la Curia Provincial, se llevó a cabo un taller dirigida a los voceros de la Provincia, de sus instituciones educativas y al coordinador de la Subcomisión de la Pastoral Parroquial, con el objetivo de fortalecer sus competencias en comunicación y manejo de crisis.

El espacio formativo fue organizado por el área de comunicación corporativa de la Provincia y estuvo a cargo de Yuliana Rendón, jefe de comunicación, junto a la periodista Elva Torres, quienes acompañaron el desarrollo de las distintas sesiones.

Formación para actuar con claridad y criterio

El taller tuvo como propósito fortalecer tres aspectos clave: identificar situaciones que pueden convertirse en crisis, comprender el proceso institucional de gestión definido por la Provincia y desarrollar habilidades para la relación con los medios de comunicación.

En la primera parte, se trabajó el Manual de Crisis, reforzando los criterios para responder ante situaciones sensibles. A partir de un caso práctico, los participantes asumieron el rol de un comité de crisis, aplicando el proceso institucional y comprendiendo mejor su responsabilidad como voceros.

“A través de este taller buscamos que nuestros voceros no solo conozcan el proceso institucional, sino que desarrollen criterios claros y se sientan preparados para representar a la Provincia”, señaló Yuliana Rendón.

Aprender desde la práctica

La segunda parte, a cargo de la periodista Elva Torres, se centró en el desarrollo de habilidades de vocería. Se abordó el funcionamiento de los medios de comunicación, así como recomendaciones para la preparación de entrevistas y declaraciones.

El proceso formativo incluyó ejercicios prácticos mediante simulaciones de entrevistas en distintos formatos, lo que permitió a los participantes identificar fortalezas y oportunidades de mejora en su comunicación verbal y no verbal.

Un paso hacia una comunicación más articulada

Este taller busca que los voceros cuenten con herramientas concretas para actuar con seguridad y coherencia frente a situaciones sensibles, fortaleciendo una comunicación más clara, alineada y articulada en toda la Provincia.

De este modo, se continúa consolidando una cultura comunicacional que favorece la responsabilidad, la preparación y el trabajo conjunto en las distintas obras e instituciones.